lunes, 29 de octubre de 2012

Tercer fin de semana: Viernes

El viernes nos levantamos a eso de las 4 30 por que tenemos previsto coger un autobús lo más pronto que podamos ya que tenemos alrededor de siete horas y media de viaje.

Durmiendo en el bus

 Desayunamos y salimos fuera donde nos esperan Rapcha y Augustine que vendrán con nosotros el fin de semana. Sobre las seis llegamos a la estación, donde hemos quedado con Patri y Ana. Aquí el sistema para coger los autobuses es diferente ya que hasta no se llenan, no salen por lo que hasta las siete no salimos de Kumasi. 




El bar de Pepe
Nuestra primera escala es la ciudad de Takoradi. Una vez allí, compramos algo rápido para comer y cogemos una trotró que nos lleva a Beyin, el pueblo donde se encuentra el lago Amanzuri. Es allí donde está ubicado el restaurante de Pepe, en un entorno realmente bonito. Al llegar, nos está esperando ya, y mientras nos tomamos unas cervezas, le explicamos el motivo por el que nos encontramos en el país y él nos cuenta un poco como acabo en un sitio realmente tan bonito.  


También le preguntamos por un sitio para pasar la noche y nos da dos opciones; la primera es un hotel en el pueblo e Beyin, justo al pie de la playa pero tras ir a Nayra y Rubén a preguntar los precios decidimos que se sale de presupuesto y nos decantamos por la segunda opción que consiste en dormir en el poblado que está dentro del lago Amanzuri llamado Nzulezo.



 

La única manera posible de llegar hasta el poblado es en canoa asi que Pepe habla con un amigo suyo del poblado (Daniel) y nos dice que podemos dormir sin problemas, solo que hasta las nueve de la noche no puede venir a recogernos. 



 

Por tanto y puesto que nos encontramos en un restaurante español y él es valenciano, nos prepara una paella para que cenemos. Durante la cena, Pepe nos comenta que en una canoa normal se tarda una hora y media en llegar, pero como vamos a ir de noche, van a traer una canoa algo más grande y con un motor con la que tardaremos sobre media hora. Tras cenar, nos dirigimos al embarcadero donde nos está esperando Daniel con la canoa. 



Nos despedimos de Pepe y comenzamos la impresionante travesía nocturna por el lago Amanzuri, prácticamente a oscuras, tan solo iluminados por la tenue luz de la luna llena y a escasos centímetros del agua. Durante el trayecto, hablo con Daniel y descubro que es el hijo del jefe del poblado y que en estos momentos él está representandolo puesto que se encuentra fuera del poblado. Me comenta además que tan solo hace cuatro meses que el poblado tiene luz.

 
Al llegar al poblado, Daniel nos enseña nuestras habitaciones y nos invita a ir a uno de los bares con los que cuenta el poblado. Después de estar un rato y probar el vino de palma, que no tiene alcohol a pesar del nombre, Daniel nos enseña un poco el poblado. A pesar de ser de noche y no poder apreciar todo, las sensaciones se contraponen entre lo impresionante que es el lugar con las condiciones en las que, al menos desde mi punto de vista, viven estas personas. Posteriormente nos explicarian que la gente que vive en el poblado flotante, es por que realmente quiere, puesto que existe un poblado llamado New Nzulezo en tierra y que las personas que lo prefieran pueden irse a vivir allí.



A eso de media noche y cuando ya estabamos durmiendo, cayó una tormenta bastante fuerte, pero las cabañas sorprendentemente estaban muy preparadas para este tipo de cosas por que no nos mojamos absolutamente nada.

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